A través de una denuncia anónima, la mujer aseguró que el líder de Turf le dio un cigarrillo de marihuana mezclado con cocaína. Ella se quiso ir a su casa, pero él la llevó a la suya. Cuando despertó, no llevaba ropa interior.

Horas después de que se hiciera pública la acusación, el músico publicó en las redes sociales un comunicado oficial en el que desmiente la versión de la joven y se pone a disposición de la Justicia para aclarar los hechos.

“En base a la denuncia anónima que se realiza en mi contra en un blog, me pongo a total disposición para aclarar esta situación en el ámbito que corresponde, ya que por medio de una red social y sin pruebas, tratándose de un tema tan sensible, lo único que se genera es daño y confusión. Desmiento esta acusación gravísima y me siento muy dolido por tener que atravesar este momento”, dice el comunicado que firma el cantante de Turf.

La acusación completa de la mujer que denuncia a Joaquín Levinton

Fui a escuchar una banda a Makena con mis amigas. Él estaba en ese lugar, yo no lo conocía. Pasó por al lado mío y me invitó a subir al segundo piso con él, yo acepté, fui sola. Esto pasó en el 2013. Yo tenía 17 años en ese momento.

Había fumado porro con mis amigas algunas pocas veces. Me invitó a fumar y también acepté. Me empecé a sentir mal. Lo que me había dado era un porro con cocaína. Me sentí peor y le dije que me iba a mi casa. No me dejaba ir, primero manipulándome, diciéndome que mis papás me iban a retar si me veían en ese estado. Me largué a llorar, se enojó porque lo estaba “haciendo perder el tiempo”.

Finalmente se ofreció a llevarme a mi casa. Cuando estaciona su camioneta, no estábamos en mi casa, estábamos en la suya en el Abasto. Una vez más me manipuló diciéndome que no podía ir así a mi casa, que me iba a dar algo para “bajar”. Me lo dijo de manera agresiva, me dio miedo él y me dio miedo que mis viejos me vieran así. Me dio algo que me hizo quedar dormida. Me desperté al otro día sin bombacha y sin nada de ropa en el piso de su cuarto. Bajé y él estaba con otros hombres en el living. Me presentó con sus amigos diciendo que era una “putita que pegó en Makena”. Todos se reían.

Le pedí plata para volver a mi casa en un taxi porque no tenía y estaba muy asustada y paralizada. Me empezó a gritar, me agarró del brazo y me sacó de su casa. Me costó mucho contarle esto a mi familia y a mis amigas. Hasta hace unos meses viví creyendo en eso que él me dijo, que yo era una putita. Que yo subí a ese segundo piso porque era una putita. Que yo acepté ir a su casa porque era una putita. Yo no era ni soy eso.

Por suerte y gracias a todas las mujeres que nos están ayudando, junté fuerzas para sacarme este dolor de adentro y se lo pude contar a mi mamá y a mis amigas. Gracias por el espacio, y chicas, tengan mucho cuidado. Este hombre es un violador, abusador y violento.